¡Ey, otakus y amantes del romance! Hoy les traigo un chismecito fresco sobre Go For It, Nakamura-kun!!, específicamente el episodio 10. Si pensaban que Nakamura la tenía fácil con su amor platónico, ¡prepárense para que sus expectativas se vayan por un desagüe! Este episodio es una montaña rusa de emociones, de esas que te dejan con ganas de gritarle al personaje que sea más valiente.
Nakamura, nuestro prota con el corazón en la mano (y probablemente en la garganta), sigue en su lucha interna por conquistar a su compañero. Ya saben cómo es esto: un montón de dudas existenciales, malentendidos que dan ganas de agarrarse la cabeza y momentos de pura torpeza que, admitámoslo, son el encanto de este shonen/slice of life. El episodio 10 no decepciona en este aspecto. Vemos a Nakamura intentando dar un paso adelante, solo para terminar dando tres pasos para atrás. ¡Es un maestro del auto-sabotaje romántico!
Lo más genial es cómo la serie logra que te identifiques con esa sensación de querer decir algo pero no poder, de prepararte todo el discurso mental y que al final te salga un “eh… hola”. Los diálogos son jugosos, llenos de esas indirectas que solo los protagonistas de anime entienden (o no entienden, que es lo más común). Y ni hablar de las expresiones faciales de Nakamura, ¡pura comedia visual!
Este episodio nos recuerda que el camino al amor no es una línea recta, sino más bien un laberinto lleno de callejones sin salida y, de vez en cuando, un atisbo de esperanza. Si eres fan de las historias que te hacen sentir un poco de pena ajena pero también mucha ternura, este capítulo es para ti. ¡No se pierdan cómo Nakamura sigue intentando, porque al final, de eso se trata el amor, ¿no? De seguir intentándolo, aunque te caigas mil veces!