¡No puedo creer lo que leo! Nuestro colega Kunihiko Hamada, un titán de la animación con 35 años de servicio en Madhouse (¡más de 20 como empleado de planta!), nos suelta la bomba: se fue a finales de marzo y, ¡ojo al dato!, ni se molestaron en intentar retenerlo. O sea, cero esfuerzo para que se quedara.
Lo más indignante es que, después de toda una vida dedicada a estudios como los de Monster, NANA, Kaiji, Chihayafuru y hasta Cardcaptor Sakura (¡clásicos, señores!), el tipo se va sin un centavo de liquidación. ¡CERO! Aparentemente, el mundo del anime a veces trata a sus leyendas como si fueran desechables.

Pero tranquilos, que Hamada no se queda de brazos cruzados. Ya fichó por otra compañía y, con la humildad de un novato, está estudiando a fondo a maestros como Tsutomu Shibayama para seguir puliendo su arte. ¡Esa es la actitud que me gusta ver!

Madhouse, un estudio con joyas como Death Note y One-Punch Man, parece que está pasando por sus propios dramas internos. Esperemos que esta noticia sirva para que reflexionen y traten mejor a su talento. Porque si los veteranos se van así, ¿qué nos queda?
Por ahora, Hamada ya está dándole duro en su nuevo puesto. Nosotros, mientras tanto, seguiremos disfrutando de las obras maestras que nos ha regalado, y cruzando los dedos para que la industria valore más a sus artistas. ¡Ánimo, Hamada-san!